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2015

Estamos en un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Y en el mundo de la educación y el aprendizaje esto es crucial.

¿Por qué?

 Los valores están cambiando radicalmente. Cosas que antes eran muy importantes ahora no tienen significancia.

Los niños y jóvenes de hoy vivirán un mundo que apenas si nos podemos imaginar y en el cambio de los valores están los prolegómenos de ese nuevo mundo.

Por ejemplo: el individuo ahora es mucho más egoísta que antes. Y a pesar de que los nuevos currículos del siglo XXI enfatizan el aprendizaje social y la sociabilidad como medidas para esta aislamiento egoísta, el mundo de los negocios, la nueva vida de los medios sociales, y los artilugios tecnológicos cada vez más “inteligentes”, nos dan la impresión de que nos conectan más pero en realidad nos aíslan más.

Los valores de amistad, amor, compromiso y honestidad, están siendo sustituidos, en el mismo orden, por: Facebook, “yoísmo” (yoidad), oportunidad y eficiencia.

La familia está siendo sustituida por las redes sociales; los valores universales, por los valores globales; la educación escolar profunda, por la educación escolar útil; las lecciones de clases por la Academia Khan, las enciclopedias por Wikipedia; y el conocimiento erudito por el buscador de Google.

 ¿A dónde vas mundo?

No todo el cambio de valores es malo. Por ejemplo, el famoso “qué dirán del siglo pasado” fue sustituido por autenticidad; pero el amor, está siendo suplantado por la adoración del “yo”: “Si yo no valgo no soy nada”.

En fin, ahora, en el mundo de la Globalidad y la “Googlelización del conocimiento” es más importante que nunca saber las cosas bien y a profundidad. Google sabe listar pero no sabe distinguir y menos crear. Para ello se requiere conocimiento experto. Transmitir y localizar datos sin capacidad de crear nos hace más superficiales. Crear hoy, en condiciones de tanta superficialidad, es el desafío del siglo XXI. Los nuevos valores que esta generación le transmite a los niños y jóvenes no tienen que ver con bondad, compasión, esfuerzo, trabajo y honestidad, sino con oportunidad, competencia, viveza, ambición, acumulación y ganar.

Y no es que los valores de antes sean mejores que los de ahora; son diferentes y darán pie a nuevas familias, sociedades, escuelas, currículos y empresas. Vale la pena sentarse a pensar un rato sobre este proceso.

Si no entendemos este cambio, el cambio nos ganará.

Boston, 2015


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