BIENVENIDA
¡La educación no lo es todo!
No es cierto que la educación nos sacará de todos nuestros problemas: probreza, inseguridad, desigualdad, corrupción, pauperización ambiental.
Cuando la palabra educación se hace genérica y se le utiliza como panacea de todos nuestros problemas, es muy fácil desde cualquier trinchera: política, empresarial, internacional, acusar a la mala educación y a las malas escuelas, como las culpables de nuestra ignorancia y estancamiento.
Es mucho más probable que nuestros males y carencias provengan de una desafortunada sucesión de malos gobiernos y pésimos líderes que de malas escuelas y malos maestros.
La educación, ya sea en forma de crianza o instrucción, sólo nos entrega la oportunidad de ser mejores; pero no nos saca de todos nuestros escollos.
Pensemos en una nueva educación y forma de educar, donde, las personas sean más importantes que las instituciones; donde no importa cuáles sean los arreglos de políticos y cúpulas, mi aprendizaje, mi quehacer diario, mi libertad para tomar un libro en lugar de prender la televisión, esforzarme en lugar de pasmarme, o ejercitarme en lugar de sentarme, es lo que hace la diferencia y el cambio.
De esta manera, la solución al fracaso educativo de México no vendrá por un plan de reforma sino por el esfuerzo del hogar, el aula, la escuela, la comunidad; los padres de familia, los maestros, los educandos.
Aprender es una fascinación. Sólo cada uno de nosotros puede construir los edificios del conocimiento, inteligencia, creatividad y sabiduría. ¿Cómo? Mediante el desarrollo de ambientes desafiantes y poderos de aprendizaje. EAM







